Sincroniza tu reloj interno (Ritmo Circadiano):
Sincroniza tu reloj interno (Ritmo Circadiano): Nuestro cuerpo funciona con un reloj biológico natural. Si te acuestas y te levantas todos los días a la misma hora (incluso los fines de semana), tu cerebro sabrá exactamente cuándo liberar melatonina, la hormona del sueño. Al romper este horario, causas un efecto similar al jet-lag de un viaje largo.
La trampa de la luz azul: Los estudios de la Escuela de Medicina de Harvard demuestran que la luz de los celulares, tabletas y televisores confunde al cerebro, haciéndole creer que aún es de día. ¿El consejo de oro? Apaga las pantallas al menos 30 o 45 minutos antes de ir a la cama. Cambia el teléfono por un libro físico o música relajante.
Cuidado con lo que consumes al final del día: La cafeína y el alcohol son los grandes saboteadores del sueño. Aunque el alcohol da somnolencia inicial, la ciencia demuestra que fragmenta el sueño y destruye las fases profundas del descanso. Intenta no tomar café después de las 2:00 p.m. y cena algo muy ligero.
Tu habitación debe ser un santuario: El cerebro asocia lugares con acciones. Si trabajas, comes o discutes en la cama, tu mente la asociará con estrés. La habitación debe cumplir tres reglas científicas: estar oscura, en silencio y tener una superficie diseñada para el confort.
El toque Pacífico:
De nada sirve apagar las pantallas si tu cuerpo está luchando contra un colchón hundido o deformado. La higiene del sueño empieza por un entorno físico que cuide tu columna. Un buen colchón es la base donde construyes tu salud diaria.